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Nuestra historia

Naïa nació de una preocupación que conocen todos los padres de gatos

Un cuenco que sigue lleno, un gato que no bebe. De esa pequeña angustia cotidiana nació Naïa: primero una fuente y después una tienda francesa pensada para el bienestar global de gatos y perros: hidratación, comidas, juego y calma.

Gato tranquilo junto a la fuente inalámbrica Naïa Inox
Gato pelirrojo bebiendo de la fuente Naïa Inox
El origen

Todo empezó con un gato que no bebía

Todo empezó con un gato como tantos otros: difícil, juguetón, adorable, y un cuenco de agua que seguía lleno de la mañana a la noche. Al principio pensamos que era un capricho. Entonces una visita al veterinario lo cambió todo: los gatos descienden de un felino del desierto y sienten poca sed. Resultado: muchos viven en una deshidratación crónica leve y sus riñones lo pagan, en silencio, durante años.

Al investigar, descubrimos que el agua en movimiento lo cambia todo: fresca y oxigenada, atrae de forma natural a los gatos mucho más que el agua estancada. El problema era que las fuentes del mercado eran ruidosas, difíciles de limpiar o estaban fabricadas con plásticos dudosos.

Así que decidimos crear la nuestra. Silenciosa, fácil de desmontar, con un filtro de espuma lavable que retiene los pelos y las impurezas para mantener un agua visiblemente limpia, y un agua en movimiento que invita a beber. Así nació la fuente Naïa y, con ella, la marca.

Nuestros valores

Tres principios, ningún compromiso

Cada producto Naïa pasa por las mismas tres preguntas. Si no cumple las tres, no sale a la venta.

La salud animal, lo primero

Una buena hidratación protege los riñones y las vías urinarias. Todo lo que diseñamos parte de ahí: ayudar a tu mascota a beber más, de forma natural, sin forzarla.

Materiales seguros

Plástico de calidad alimentaria sin BPA, bomba de baja tensión, filtro de espuma lavable que retiene pelos e impurezas: lo que toca el agua de tu mascota debe ser irreprochable. Punto.

Fácil de mantener

Un producto que no se logra limpiar acaba en el armario. La fuente Naïa se desmonta en pocos gestos y se enjuaga en dos minutos, para que se use de verdad, todos los días.

Fuente inalámbrica Naïa Inox y un cuenco normal
La fuente Naïa: silenciosa, filtrada, pensada para limpiarse en dos minutos.
Gatito descubriendo la fuente Naïa Inox
Desde muy pequeños, el agua en movimiento atrae de forma natural a los gatos.
Perro disfrutando de la fuente Naïa Inox
Más allá del agua

El bienestar no se acaba en el cuenco

Al hablar con veterinarios y especialistas en comportamiento, se impuso una evidencia: un animal feliz es un animal hidratado y estimulado. El aburrimiento y el estrés dañan su día a día tanto como el agua estancada.

Por eso la familia Naïa ha crecido mucho más allá de la fuente, con accesorios pensados para la comida, el juego y la calma: la alfombra olfativa, que hace trabajar el olfato y ralentiza a los que comen con ansia, y la alfombra lamedora, cuyo lamido lento tranquiliza de forma natural a gatos y perros, durante el cepillado, la ducha o un momento de estrés.

La misma exigencia que con la fuente: materiales seguros, fácil mantenimiento y un beneficio real para el animal. Si no, no lo vendemos. Fuente tras fuente, accesorio tras accesorio, Naïa se ha convertido en la tienda de bienestar animal: hidratación, comidas, juego y calma.

Alfombra olfativa Naïa para perros y gatos
La alfombra olfativa: el olfato trabajando y menos aburrimiento.
Alfombra lamedora relajante Naïa
La alfombra lamedora: un ritual relajante para los momentos delicados.

La historia continúa con tu mascota

Hidratación, comidas, juego y calma: descubre la colección completa Naïa, pensada en Francia y probada por gatos exigentes y perros entusiastas.

Descubrir la colección
Un gato crema instalado en el sofá y un terrier que se une a él
Una escena de la vida cotidiana imaginada para Naïa.

Su casa, vuestros pequeños rituales

No tienen el mismo horario.
Comparten la misma casa.

Un rincón para beber. Un juego al que volver. Un sitio donde acomodarse. Nos gustan los pequeños hábitos que dejan espacio a cada carácter.

El gato

«Yo había reservado ese cojín.»

El perro

«Perfecto. Yo me reservo el momento contigo.»

Encuentra su próximo ritual →